Gloria y André malby

El principio Lola llegó a sus manos, refrescó su consciencia y volvió a poner Luz.

Cansada de percibir la transmisión de pena y dificultad, me pidió que cada vez que pensara en ella la viese bailando y feliz. ¡qué gran clave! Muchas veces perdidos en la inmensidad del tiempo confundimos percepción y proyección, con lo cual proyectamos dolor donde percibimos dolor. Hay que darse cuenta que percepción y proyeción son dos aspectos diferentes. Cuando captamos que alguien sufre, la mayor parte de las veces proyectamos esa misma percepción, constatando esa realidad, con lo cual estamos sin querer ayudando al sufrimiento existente.

Todos estamos inevitablemente conectados por una red invisible de energía (materia, pensamiento y sentimiento) que es el soporte de nuestra realidad y de la vida. Todos estamos afectados y afectamos permanetemente esta red y a todos los demás. Esto quiere decir que si queremos la paz, la evolución, la curación, hemos de participar de manera consciente y luminosa con dicha red. Esto se hace generando, compartiendo y proyectando lo más luminoso y feliz de aquello que seamos capaces de captar. De esta manera una cosa es captar lo que está pasando, que depende de nuestras capacidades receptoras y otra es transmitir un mensaje y energía de bienaventuranza, que depende de nuestras capacidades creadoras.

Así que la práctica de la curación consiste en cada vez que percibamos o pensemos en alguien es poner luz, inmediatamente a continuación de la percepción, aprender a desarrollar esta costumbre nos asegura entrar a participar de manera activa y luminosa en el campo energetico común y a recibir lo mejor que el campo emite permanentemente, además nos abre a la experimentación de la esencia del propio campo que es la paz plena.

Con esta consciencia activandose en nuestro ser nos abrimos otra vez más a participar en las maravillas de la vida.

Una vez más, gracias Gloria, siempre gracias André.